Recuerde que nada ni nadie es indispensable. Ni una persona, ni un lugar, ni un trabajo, nada es vital para vivir porque: cuando usted vino a este mundo 'llego' sin ese adhesivo, por lo tanto es "costumbre" vivir pegado a el, y es un trabajo personal aprender a vivir sin el, sin el adhesivo humano o físico que hoy le duele dejar ir. Es un proceso de aprender a desprenderse y, humanamente se puede lograr porque, le repito, nada ni nadie nos es indispensable. Solo es costumbre, apego, necesidad.
No podemos ser niñeros, ni adolescentes tardíos, inexistentes, ni tener vínculos con quien no quiere estar vinculado a nosotros.
Siempre es preciso saber cuando se acaba una etapa de la vida. Si insiste en permanecer en ella, mas allá del tiempo necesario, pierde la alegría y el sentido del resto. Cerrando círculos, cerrando puertas o cerrando capítulos. Como quiera llamarlo, lo importante es poder cerrarlos, dejar ir momentos de la vida que se van clausurando.